Le Havre : bâtiment de l'ENSM

Una ciudad de arquitectos

Le Havre se ha convertido para muchos en una especie de laboratorio arquitectónico... y aún no ha terminado.

Le Havre : ombres et lumière sur l'église Saint-Joseph


A menudo existe un desfase entre la creación y la apropiación que el gran público hace de ella. Le Havre ha sido desacreditado durante largo tiempo por su arquitectura, llegándose, incluso, a las burlas a causa del hormigón. Pero el 15 de julio de 2005 recibió el premio definitivo: su inscripción, por parte de la Unesco, como Patrimonio de la Humanidad.

Más allá de las celebraciones legítimas y del orgullo de los habitantes, este hecho fue como una capa de plomo que, de repente, comienza a volar. Ya no se veía con los mismos ojos Porte Océane y, como si de un hechizo se tratara, la calificación poco halagadora de "la Stalingrado del mar" se transformó en un sonoro titular en la portada de la revista Ideat:  : «Le Havre, Manhattan del mar».

El hormigón abujardado, lavado, las claustras, las columnatas, la famosa trama de 6,24 m... pasaban de la sombra a la luz, mostrándose con orgullo a la curiosidad de un público aún incrédulo y a una prensa boquiabierta. Le Havre se unía a Brasilia, hasta entonces única representante de la modernidad, en la clasificación de la Unesco. Estas dos ciudades, fruto del ingenio de dos arquitectos sin parangón, Perret y Niemeyer, son los símbolos del urbanismo del siglo XX.

El hormigón de Perret no es un hormigón clásico y banal. Calificado como "piedra del siglo XX", este material capta la luz y, en función de sus variaciones, pasa del beige rosado al cobrizo.


Un centenar de arquitectos del taller Perret participó en la reconstrucción de Le Havre, entre ellos: Raymond Audigier, Georges Brochard, Charles Fabre, André Hermant, Guy Lagneau, Pierre-Edouard Lambert, Jacques Lamy, André le Donne, Jean le Soudier, Jacques Tournant, Otello Zavaroni. 

La modernidad de esta arquitectura se extendió con otras grandes figuras, como la de Oscar Niemeyer durante los años 80, cuando construyó le Volcan (Teatro nacional) y la biblioteca que lleva su nombre, y la de Jean Nouvel, con les Bains des docks, en 2008 (extraordinario complejo acuático).

Le Havre : le Volcan, oeuvre de l'architecte brésilien Oscar Niemeyer
Le Havre : la piscine des Bains des Docks


La reconquista de la zona portuaria del barrio de Eure permitió a Reichen y Robert ofrecer una segunda vida a los antiguos muelles, que datan de mediados del siglo XIX, a René Dottelonde firmar el nuevo edificio de la Cámara de Comercio, abierto en el bassin Vauban, a Jean-Paul Viguier sacar de las profundidades de la tierra un hotel Novotel de líneas depuradas... y qué decir de la nueva École Nationale Supérieure Maritime (Escuela Nacional Superior Marítima), en forma de proa de barco o, incluso, la cité A Docks (construida en contenedores) para alojar a estudiantes.

Le Havre : la résidence étudiante "A'Docks"