Le Havre : l'escalier menant au clocher de l'église Saint-Joseph

La iglesia de Saint-Joseph

Sí, es una iglesia!

Le Havre : l'église Saint-Joseph véritable phare dans la ville


La iglesia Saint-Joseph es símbolo indiscutible del renacimiento de Le Havre, al tratarse de un edificio fuera de lo común: sus impresionantes dimensiones y su apariencia del otro lado del Atlántico perturban los conceptos religiosos y, al mismo tiempo, han hecho de esta obra una de las creaciones más extraordinarias del siglo XX en Francia.


Todas las grandes ciudades tienen un punto de referencia que la historia ha creado. En Le Havre, la iglesia Saint-Joseph supo rápidamente acceder a este estatuto tan disputado, a pesar de su juventud, ya que este año se celebra el quincuagésimo aniversario de su primer oficio religioso. Es cierto que la ambición que prevaleció en su edificación, en la fiebre de reconstrucción de la posguerra, le confirió grandes bazas para ganarse este rol de monumento estrella.

Le Havre : un faux air de Manhattan-sur-Mer


De lejos, ya sea desde el mar o en tierra firme, su aire de rascacielos, tan conocido para los amantes de Nueva York, no le debe nada al azar. Esta auténtica obra votiva a la memoria de las víctimas de la aniquilación de Le Havre celebra desde la cima de sus 107 metros el renacimiento de una ciudad que se impone como la puerta de entrada marítima a Francia, dotando así a un edificio religioso de otra vocación, más profana.

Le Havre : bougies allumées à l'intérieur de l'église Saint-Joseph



Al acercarse a esta baliza de esperanza, como atraído de forma irresistible por su impulso vertical, se capta poco a poco la increíble dimensión arquitectónica que valió, al nuevo emblema de Le Havre reconstruido, la clasificación como monumento histórico menos de diez años después de su construcción. Llevada al apogeo en esta obra, la expresión magnífica que Auguste Perret supo dar al hormigón, declina todos los matices de una paleta hasta entonces insospechada para esta piedra reconstituida.

Le Havre : l'église Saint-Joseph est un édifice hors norme



Sin embargo, no se alcanza la totalidad del sobrecogimiento hasta que no se atraviesa el umbral de Saint-Joseph, momento en el que la complicidad entre el poeta del hormigón y el maestro vidriero Marguerite Huré estalla: completamente calada sobre sus ocho costados, la torre linterna sublima los principios litúrgicos gracias a los 12768 trozos de vidrio multicolor, soplados con la boca que, en una mística religiosa sabiamente reinventada, tocan el alma del visitante maravillado.

Le Havre : les vitraux de l'église Saint-Joseph sont l'oeuvre de Marguerite Huré
Le Havre : l'église Saint-Joseph, entre chien et loup