Célèbre peinture de Claude Monet

La cuna del impresionismo

Le Havre, cuna del Arte Moderno

Le Havre : Claude Monet a peint au Havre "Impression, soleil levant"

Aunque Boudin, maestro de Monet, era natural de Honfleur, se inició y desarrolló su talento en Le Havre. Algunos años después, Monet colocaría la primera piedra del movimiento fundador del Arte Moderno con su "Impresión sol naciente", del que olvidamos muy a menudo, al encontrarse en el Museo Marmottan, que nació en el Havre, no muy lejos del Semáforo. La luminosidad excepcional de la desembocadura del estuario es determinante, como escribiera y reivindicara Raoul Dufy, algunos años después. El Havre, su puerto, su playas y sus regatas inspiraron a los grandes artistas de este movimiento (<80>Pissarro, Sisley, Boudin, Monet, Jongkind…).


Cuestionando siglos de pintura académica y codificada, Monet y los pintores impresionistas trajeron aires nuevos. Actualmente, según la mayor parte del público, esta pintura sigue siendo la época más amada y fascinante.

Los pintores impresionistas, aunque siguieron manteniendo el vínculo con la pintura del mundo real, se liberaron completamente de las limitaciones del pasado, al elegir con libertad los temas abordados, extraídos de la vida cotidiana, y al representar las cosas de un modo innovador. Lo que más les importaba era la visión y la búsqueda pictórica del artista: un tema que vale otro.


El impresionismo supo dar una visión moderna del mundo, seleccionando temas nunca antes abordados en pintura, liberados de los cánones pictóricos ancestrales al inventar una nueva percepción, respondiendo al deseo de priorizar "la impresión" instantánea a la construcción del espíritu: pintar al natural, sobre el motivo y salir de los talleres para encontrarse con la realidad. Al diablo con las "grandes máquinas", históricas o mitológicas, de los pintores académicos situados en los órdenes del poder, los impresionistas deseaban expresar la belleza sencilla de la naturaleza o incluso la vida de sus contemporáneos.

Pierre-Auguste Renoir, "Portrait de Nini Lopez"
Camille Pissarro, "L’Avant-port du Havre"

Todos estos artistas partieron en busca de lugares no afectados por la revolución industrial (Barbizon, Normandía...). Por ello, confirieron a su estilo cierta dimensión sociológica y geográfica.


Los discípulos de este movimiento libraron un combate, iniciado por Manet en 1860, contra el polvo de un arte de taller envejecido y las convenciones demasiado arraigadas, para que se admitiera y reconociera una nueva pintura realista, contemporánea, que rechazaba definitivamente la búsqueda preciada por los clásicos de la belleza ideal y de la esencia eterna de las cosas.

Al arte oficial del Segundo Imperio se opuso un arte independiente y contestatario. La fórmula de Manet: "Pinto lo que veo y no lo que los demás quieren ver" resume, en sí misma, esta reivindicación del artista de poder dar su visión personal, la de su propia sensibilidad. Los impresionistas introdujeron cierto número de procedimientos pictóricos: la utilización de tonos claros, la división de los tonos (un naranja está representado por la yuxtaposición de dos colores puros, el rojo y el amarillo), la obtención de la forma y el volumen con pinceladas y colores, en vez del dibujo-contorno, la utilización del grosor...

Alfred Sisley, "Le Loing à Saint-Mammès"
Le Havre : de nombreuses œuvres sont exposées au MuMa
Eugène Boudin, "Etude de ciel sur le bassin du Commerce"

Si en la actualidad los impresionistas se encuentran en la cúspide de la pintura (basta comprobar el entusiasmo por la donación Senn Foulds al MuMa, Museo de Arte Moderno André Malraux), no debemos olvidar que fue una pintura incomprendida, rechazada e incluso deshonrada en su época. Pero, contra viento y marea, todos estos artistas mantuvieron su rumbo sin intentar modificarlo un solo segundo para gustar al público. De hecho, este último, poco a poco, fue el que se acercó a ellos.

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